Candida y la Salud: Aclarando los mitos
- Dr. Luis Hernández

- 18 ago 2025
- 6 Min. de lectura

Seguramente has escuchado hablar de la cándida, un hongo que, según algunas fuentes en internet, podría ser la raíz de una gran cantidad de problemas de salud, desde el cansancio crónico hasta la depresión.
Pero, ¿qué dice realmente la ciencia al respecto? ¿Es la cándida un enemigo silencioso que debemos exterminar a toda costa, o es parte de un ecosistema más complejo en nuestro cuerpo?
En este artículo, vamos a desmitificar la cándida basándonos en la evidencia científica para que puedas entender su papel en tu salud, diferenciar la información real de los mitos y tomar decisiones informadas.
¿Qué es la Candida albicans?
La Cándida albicans es una levadura que forma parte de la microbiota normal del ser humano ( léelo bien, vive con nosotros siempre ) . Reside en diferentes partes de nuestro cuerpo, como el intestino, la boca y la vagina. En un estado de equilibrio, es un residente inofensivo, conviviendo con billones de bacterias y otros microorganismos en lo que se conoce como la microbiota.
El delicado equilibrio de nuestro cuerpo
Nuestro sistema inmune y las bacterias “buenas” de nuestra microbiota son los encargados de mantener a la cándida bajo control.
Imagina que es como un jardín: mientras haya suficientes plantas beneficiosas y un buen suelo (microbiota y sistema inmune), le des mantenimiento ( comer prebioticos y probioticos) la mala hierba (cándida) no puede crecer descontroladamente.
Sin embargo, hay varios factores que pueden romper este equilibrio, permitiendo que la cándida se multiplique sin control.
La evidencia científica ha identificado algunos de los más comunes:
Uso de antibióticos de amplio espectro: Matan no solo a las bacterias que causan una infección, sino también a las bacterias beneficiosas que controlan a la cándida.
Sistemas inmunes debilitados: Esto ocurre en pacientes con VIH, aquellos bajo quimioterapia, o quienes toman medicamentos inmunosupresores.
Diabetes mal controlada: Los niveles altos de azúcar en sangre crean un ambiente ideal para el crecimiento de la cándida.
Embarazo, uso de anticonceptivos o terapias hormonales: Los cambios hormonales pueden alterar el pH y el equilibrio de la microbiota.
Colonización vs. Infección: Una diferencia clave
Tener cándida en tu cuerpo no significa que tengas una enfermedad. La cándida es una colonizadora natural.
El problema surge cuando hay un crecimiento excesivo, lo que lleva a una infección conocida como candidiasis. Las candidiasis más comunes son:
Candidiasis oral (o aftas): Placas blancas en la boca. Común en bebés, ancianos y personas inmunocomprometidas.
Candidiasis vaginal: Picazón, ardor y flujo anormal. Muy frecuente en mujeres.
Candidiasis invasiva o sistémica: Ocurre cuando la cándida entra al torrente sanguíneo y se disemina a órganos vitales. Es una condición grave, casi siempre limitada a pacientes hospitalizados y con un sistema inmune muy debilitado.
Mitos frecuentes y su explicación científica
Internet está lleno de información errónea sobre la cándida. Aquí te ayudamos a desmentir los mitos más comunes con la ayuda de la ciencia.
Mito 1: “La cándida es la causa de la mayoría de las enfermedades.” La evidencia no respalda esta afirmación. En personas sanas, la cándida es un comensal. Las infecciones solo ocurren cuando el equilibrio se altera significativamente y este equilibrio puede ocurrir si ya hay una enfermedad o desequilibrio hormonal como lo detallamos anteriormente.
Mito 2: “La cándida provoca diabetes.” La relación es exactamente la inversa. La diabetes mal controlada (con niveles altos de glucosa) es un factor de riesgo para el desarrollo de infecciones por cándida, como la candidiasis oral o vaginal recurrente. La cándida no causa la diabetes.
Mito 3: “Síntomas vagos como cansancio o niebla mental siempre son por cándida.” Estos síntomas son muy inespecíficos y pueden ser causados por una multitud de condiciones, desde estrés y falta de sueño hasta enfermedades autoinmunes o deficiencias nutricionales. Atribuirlos automáticamente a la cándida es un error que puede retrasar un diagnóstico preciso.
Mito 4: “Se puede ‘matar la cándida’ con dietas extremas y suplementos milagro.” No hay evidencia científica que demuestre que las llamadas “dietas anticándida” (que eliminan el azúcar, los carbohidratos, la levadura, etc.) curen la candidiasis. El cuerpo tiene mecanismos eficientes para controlar la cándida. Además, los suplementos no probados pueden ser ineficaces y potencialmente dañinos.
Mito 5: “La cándida se elimina totalmente del cuerpo.” Es imposible, y no deseable, eliminar a la cándida por completo. Es parte de nuestra microbiota y volvería a colonizar nuestro cuerpo. El objetivo no es la erradicación total, sino mantener el equilibrio.
Mito 6: “El azúcar alimenta directamente a la cándida en todos.” Si bien un consumo excesivo de azúcar puede ser perjudicial para la salud general y, en ciertos contextos, favorecer el crecimiento de levaduras, no hay estudios concluyentes que demuestren que una porción de pastel vaya a causar una infección por cándida en una persona sana.
Mito 7: “El sobrecrecimiento de cándida solo se trata con productos naturales.” La medicina basada en evidencia utiliza antimicóticos efectivos para tratar las candidiasis diagnosticadas. Confiar solo en remedios naturales puede prolongar la infección y hacer que empeore.
Lo que sí está comprobado científicamente
La ciencia nos dice claramente que la cándida solo se vuelve un problema en circunstancias específicas.
Factores de riesgo: Los factores de riesgo que realmente importan son la diabetes mal controlada, el uso de antibióticos de amplio espectro, la inmunosupresión (por VIH o quimioterapia), el uso de catéteres intravenosos y la hospitalización prolongada.
Diagnóstico: El diagnóstico de candidiasis se hace a través de un examen clínico y pruebas de laboratorio, como cultivos. No se puede autodiagnosticar por síntomas vagos o tests de saliva en internet.
Tratamiento: Las candidiasis se tratan con antimicóticos (cremas, pastillas o inyecciones) recetados por un médico. Para la candidiasis sistémica, se utilizan medicamentos mucho más fuertes en el hospital.
El problema con la “candidiasis crónica” como diagnóstico de moda
El concepto de “candidiasis crónica sistémica” o "candidiasis intestinal" como una condición que causa síntomas vagos como fatiga y dolor no es una entidad reconocida en la medicina basada en evidencia. A menudo, este “diagnóstico” se utiliza para vender costosos planes de tratamiento, suplementos y dietas restrictivas que carecen de respaldo científico.
No te dejes llevar por esta tendencia. Ante cualquier síntoma persistente, lo más sensato es acudir a un médico que pueda darte un diagnóstico real y un tratamiento efectivo.
Y el aceite de coco?
El aceite de coco se ha popularizado como un “remedio natural” contra la cándida gracias a que contiene ácido láurico y monolaurina, compuestos que han demostrado actividad antifúngica en estudios in vitro, leelo bien , EN IN VITRO, no en humanos.
En probetas y en algunos modelos animales, se ha visto que pueden inhibir el crecimiento de Candida albicans, lo que ha generado la creencia de que el aceite de coco puede eliminarla también en el cuerpo humano.
Y como siempre lo digo, no puedes tomar estudios de laboratorios en animales, como una verdad absoluta, por que la evidencia seria, debe ser en humanos y de preferencia ensayos clínicos aleatorizados controlados doble ciego, metaanalisis o revisiones sistematicas.
El problema es que hasta ahora no existen ensayos clínicos sólidos en humanos que respalden el uso de aceite de coco como tratamiento efectivo contra la candidiasis. Lo que funciona en un ambiente controlado de laboratorio no siempre tiene el mismo efecto en un organismo complejo como el nuestro. Por eso, aunque hay una base científica preliminar, no se considera un tratamiento médico válido.
La cándida no es un enemigo a erradicar, sino parte de la microbiota normal que solo causa problemas cuando se rompe el equilibrio. Confiar en el aceite de coco como “cura milagro” puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuados.
En resumen: el aceite de coco tiene propiedades interesantes, pero su papel frente a la cándida en humanos sigue siendo un mito exagerado más que una realidad clínica.
Alimentación y hábitos para prevenir infecciones por cándida
Aunque no hay una “dieta milagrosa”, algunos hábitos pueden fortalecer tu salud general y, por ende, tu capacidad para mantener a la cándida bajo control:
Evita la automedicación con antibióticos. Úsalos solo cuando sean necesarios y bajo supervisión médica.
Controla tus niveles de glucosa si tienes diabetes.
Fortalece tu microbiota con una alimentación rica en prebioticos como la fibra (frutas, verduras, legumbres) y alimentos fermentados (probioticos) (yogur, kéfir, chucrut) , es mas efectivo para "evitar el sobrecrecimiento" del hongo candida, ya que ayuda evitar el sobrecrecimiento de microorganismos que puedan hacerte daño.
Si tu médico lo recomienda, algunos probióticos en suplemento con cepas específicas pueden ayudar a restaurar el equilibrio de la microbiota.
Conclusión
La cándida no es un enemigo a exterminar, sino un residente más de nuestro cuerpo que, en condiciones normales, coexiste pacíficamente con el resto de la microbiota. El verdadero problema surge cuando factores externos rompen este equilibrio, lo que lleva a una infección.
La clave está en no caer en la trampa de los mitos. Si tienes síntomas persistentes, acude a un profesional de la salud. Solo un médico puede darte un diagnóstico preciso y un tratamiento avalado por la ciencia. Tu salud es un ecosistema complejo y valioso que merece ser cuidado con información veraz y responsable.



Gracias Doctor Pasos Diarios y al Doc Luis Hernandez, por tan excelente aclaratoria sobre la candida.